Empieza por ordenar la recepción de consultas
Define qué necesita saber el taller antes de responder: tipo de servicio, marca y modelo del vehículo, síntoma o daño, comuna y disponibilidad para una evaluación. Pide solo los datos necesarios para avanzar.
Un flujo posible para desabolladura y pintura
- El cliente describe el daño y envía fotografías desde distintos ángulos.
- El sistema solicita antecedentes faltantes y confirma que recibió la información.
- Si el caso lo permite, entrega un rango preliminar basado en criterios del taller y explica que no es una cotización definitiva.
- Ofrece coordinar una inspección y registra la preferencia de horario.
- Un integrante del taller revisa los casos inciertos y confirma el diagnóstico y el precio.
Cuándo debe intervenir una persona
Deriva cuando las fotos no muestran el daño con claridad, hay dudas de seguridad o funcionamiento, el caso queda fuera de los criterios definidos o el cliente solicita una confirmación que requiere inspección. La derivación debe incluir el resumen y los antecedentes ya entregados para evitar que la persona repita todo.
Qué medir en el piloto
Observa cuánto demora la primera respuesta, cuántas consultas llegan con antecedentes suficientes, cuántas evaluaciones se coordinan, con qué frecuencia interviene el equipo y dónde aparecen errores o abandonos. Usa esos datos para ajustar el flujo; no asumas que automatizar por sí solo aumenta ventas.
Herramientas y cuidado de datos
El flujo puede conectarse a WhatsApp, una agenda y el sistema de seguimiento que use el taller, si existe una integración adecuada. Define quién puede acceder a imágenes y datos personales, cuánto tiempo se conservan y quién los elimina cuando ya no son necesarios.
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